La Censura en la Literatura Infantil




Aquí nos convocaremos a realizar una reflexión en relación a la censura en literatura infantil.
Vemos dentro de la Historia que muchos periodos, en distintos contextos ideológicos, inclusive los que se llaman "Democráticos" han realizado algún tipo de censura. 
El no permitir la lectura de una obra literaria sea ésta infantil o juvenil procede desde los estados controlados del Estado. En el caso de Chile existe concordancia que esta práctica no se puede permitir.

La censura sobre las sobre obras literarias, existen sendos entramados argumentales para justificar la prohibición de cierto libro a cierto lector, en este caso, a los niños. En esos entramados se pueden hallar diversas fuentes contextuales, ya sean religiosas, políticas, morales, y al mismo tiempo que prohiben obras y autores, promueven otras que se acercan al fomento de los valores que componen el corpus ideológico del órgano de poder. Es decir, la censura consta de dos momentos, la prohibición y la imposición.


El acto de censura considera a los lectores niños con perfiles unificados, es decir, anula las capacidades individuales de elegir y preferir, porque el concepto de niñez que manejan obedece a la férrea idea de pensar “a los niños como arcilla que vamos a modelar a nuestro antojo, ya sea para un proyecto individual, ya sea para una utopía colectiva”. Esta idea de Marcela Carranza puede aplicarse a los dos momentos de la práctica de la censura, la prohibición y la imposición. Si se prohibía a los niños la lectura de “Un elefante ocupa mucho espacio” de Elsa Borneman durante la dictadura argentina de los años 70, se impulsaban libros que mantuvieran en los niños la idea de un status quo que no permitiera la proliferación de la “pesadilla subversiva”.


Pero debido a lo anterior ¿cuál sería la labor del mediador?, manteniendo la claridad que debe tener éste, sin lugar a dudas,  debe seguir fortaleciendo su labor como el que une al libro con el lector. como vemos los contextos en que se desarrolla esta labor son muy variados, y están supeditados por quién determina "qué es lo mejor que los niños lean"... 

En Chile, en la escuela se dan a leer libros obligatorios que corresponden al Plan de Lectura Complementaria emanado desde el Ministerio de Educación. Mirado desde distintos puntos de vista, puede significar que el Estado impone, de alguna manera, la lectura de ciertos libros que remiten a valores, ideas y configuraciones de mundo específicas. Si este espacio no puede intervenirse más allá de esta normativa, es preciso entregarle al niño otros espacios donde pueda entrar en contacto con más formas de lectura, como la lectura por elección propia.



Alejandro B.


Comentarios